El tiempo se escurre en mi vida, pasa sin ser percibido, se esfuma, desaparece en el caos del día, se lo roban.
Los relojes se mueven, marcan su pulso en silencio y se llevan las horas que tengo, mis minutos, mis momentos.
Los cuerpos transitan, los colores cambian, la vida rota, y sin darse cuenta, pasa.
La conciencia habita despreocupada, hace y deshace a su gusto, sin detenerse a pensar en el tiempo, ese determinante aspecto que no se puede modificar, ese controlador absoluto que con sus reglas marca los comienzos e, inevitablemente, los finales.
El tiempo no frena, sigue, sin nunca pensar, en cuanto daña.
16 de abril de 2010
15 de abril de 2010
1 de marzo de 2010
espacio
la verdad me siento raro
acabo de terminar de desarmar absolutamente TODO en mi cuarto y de sacarlo del mismo. repisa, fotos, tv, espejos, cuadros, biblioteca, cama, todo.
mañana empiezo a pintarlo y a cambiar algunas cosas del mismo, y para hacer eso tuve que poner todo lo que habitaba el mismo en el living. y a medida que lo hacia, me fui encontrando con fotos, papelitos y cartas que me has dado o hecho, y cuando veia alguna de estas 3 cosas, las ponia en una de las esquinas de mi cuarto, que rapidamente se fue llenando; y recien, al terminar de vaciarlo completamente, me sente en el medio del mismo, vi las paredes vacias, los pisos amplios, y me encontre solo, con todas esas cosas que alguna vez me diste e hiciste, y me senti vacio.
me senti como mi cuarto.
senti como si antes hubiese sido un espacio lleno de cosas, de muebles, sentimientos, espejos, secretos, acciones, y de repente me hubiesen vaciado, hasta quedarme en blanco, siendo lo que es en este momento mi cuarto, lo que soy yo: un espacio que espera ser llenado.
y a pesar de que necesitaba este cambio, y que yo lo busque, ahora que veo mi cuarto vacio, y me conecto con el, y siento como el, me arrepiento.
habre hecho mal?
en mi pecho se siente el mismo eco que estas paredes reciben cuando digo alguna palabra para no sentirme tan solo, encerrado en mi mismo, en estos cuatro muros que recubren mi esencia.
todavia no entiendo que paso; como se acabaron las ganas de buscar una solucion; como la resignacion fue absoluta.
el silencio es abrumador, y solo lo corta mi mente, que al seguir viendo tus palabras, tus dibujitos, las fotos, piensa, llora y extraña, todo ese tiempo en el que el espacio entre nosotros era nulo, en el que mi cuarto tenia color, en el que mi centro estaba lleno.
acabo de terminar de desarmar absolutamente TODO en mi cuarto y de sacarlo del mismo. repisa, fotos, tv, espejos, cuadros, biblioteca, cama, todo.
mañana empiezo a pintarlo y a cambiar algunas cosas del mismo, y para hacer eso tuve que poner todo lo que habitaba el mismo en el living. y a medida que lo hacia, me fui encontrando con fotos, papelitos y cartas que me has dado o hecho, y cuando veia alguna de estas 3 cosas, las ponia en una de las esquinas de mi cuarto, que rapidamente se fue llenando; y recien, al terminar de vaciarlo completamente, me sente en el medio del mismo, vi las paredes vacias, los pisos amplios, y me encontre solo, con todas esas cosas que alguna vez me diste e hiciste, y me senti vacio.
me senti como mi cuarto.
senti como si antes hubiese sido un espacio lleno de cosas, de muebles, sentimientos, espejos, secretos, acciones, y de repente me hubiesen vaciado, hasta quedarme en blanco, siendo lo que es en este momento mi cuarto, lo que soy yo: un espacio que espera ser llenado.
y a pesar de que necesitaba este cambio, y que yo lo busque, ahora que veo mi cuarto vacio, y me conecto con el, y siento como el, me arrepiento.
habre hecho mal?
en mi pecho se siente el mismo eco que estas paredes reciben cuando digo alguna palabra para no sentirme tan solo, encerrado en mi mismo, en estos cuatro muros que recubren mi esencia.
todavia no entiendo que paso; como se acabaron las ganas de buscar una solucion; como la resignacion fue absoluta.
el silencio es abrumador, y solo lo corta mi mente, que al seguir viendo tus palabras, tus dibujitos, las fotos, piensa, llora y extraña, todo ese tiempo en el que el espacio entre nosotros era nulo, en el que mi cuarto tenia color, en el que mi centro estaba lleno.
7 de febrero de 2010
deseo
Deseo fervorosamente encontrarte, sencillamente abrir mi ventana y descubrirte sentada en tus pensamientos, emanando gracia en mi verde jardín, al cual con tu tono empíreo elevás hasta donde lo bíblico es real, lo soñado cotidiano.
Fantaseo con tu materia, tus ojos besándome mientras tu amor me mira.
El rayo de sol te aclara, a medida que una grisácea ventisca revuelve tus cimientos, haciéndote mágicamente sonreir con la mirada.
Mi mente esta paseando por las imágenes, responde por básico instinto, pero no se halla, simplemente surca con tus llanos recuerdos.
Tonta, no razona y desprotege el pecho, su interior, su organo esencial, y comanda las órdenes que el cuerpo animal obedece imperiosamente.
Mi espíritu se impacienta a medida que las cerraduras de la ventana se abren como nudos desatados, naciendo una rendija de luz, un espacio claro, que crece apocado.
La mente carece de espera y mis manos abren raudamente en su totalidad la lumbrera.
El corazón se emociona, lo siento latir con agria esperanza, sonrie.
La vista se agudiza y se desvía, se confunde al no verte en el pasto, en la silla, en el aire que toco.
La mente no comprende y se corrompe en la resolucion, en el vacio.
Se pierde
El corazon ya no sonrie, emite pequeñas lagrimas, y en silencio, al no tenerte, se apaga.
Fantaseo con tu materia, tus ojos besándome mientras tu amor me mira.
El rayo de sol te aclara, a medida que una grisácea ventisca revuelve tus cimientos, haciéndote mágicamente sonreir con la mirada.
Mi mente esta paseando por las imágenes, responde por básico instinto, pero no se halla, simplemente surca con tus llanos recuerdos.
Tonta, no razona y desprotege el pecho, su interior, su organo esencial, y comanda las órdenes que el cuerpo animal obedece imperiosamente.
Mi espíritu se impacienta a medida que las cerraduras de la ventana se abren como nudos desatados, naciendo una rendija de luz, un espacio claro, que crece apocado.
La mente carece de espera y mis manos abren raudamente en su totalidad la lumbrera.
El corazón se emociona, lo siento latir con agria esperanza, sonrie.
La vista se agudiza y se desvía, se confunde al no verte en el pasto, en la silla, en el aire que toco.
La mente no comprende y se corrompe en la resolucion, en el vacio.
Se pierde
El corazon ya no sonrie, emite pequeñas lagrimas, y en silencio, al no tenerte, se apaga.
31 de enero de 2010
balbuceos
la felicidad es un momento, un instante, una sensación, un pensamiento, una pantalla, una creencia, una incredulidad, un estado.
la felicidad es el cuerpo, es la carne, es el instinto, es lo bajo.
la felicidad lo es todo.
la felicidad no es nada...
la felicidad es el cuerpo, es la carne, es el instinto, es lo bajo.
la felicidad lo es todo.
la felicidad no es nada...
alado
miro hacia mis hombros
percibiendo lo moderno
mientras se extienden a lo largo
cargadas de seguridad.
mi interior esta envuelto
en un manto de hastío,
mis alas lo comprenden
y acatan y comparten
y justo cuando miro
justo cuando pienso
se lanzan a la nada
en un vuelo, perfecto.
percibiendo lo moderno
mientras se extienden a lo largo
cargadas de seguridad.
mi interior esta envuelto
en un manto de hastío,
mis alas lo comprenden
y acatan y comparten
y justo cuando miro
justo cuando pienso
se lanzan a la nada
en un vuelo, perfecto.
10 de enero de 2010
plegaria
El calor es absoluto, mis poros parecen tapados por un manto invisible que les impide respirar y convierte mi cuerpo a un estado recalentado, necesitado de viento que lo despeje y refresque, algo que lo aireé. Del frío no hay ni rastro y hasta los grillos se suicidan ante las agobiantes temperaturas que la deidad nos brinda, el silencio del verano es total y el estrellado cielo quita cualquier esperanza de una revitalizante lluvia. Completamente sofocado siento el sudor que emerge y cae por mi frente, y cierro los ojos rogando a alguna fuerza divina que nos regale algunas gotas.
De repente el cielo se cubre de un intenso tono violáceo y suenan poderosos relámpagos que traen la esperada tormenta.
El temporal suena contra el suelo, y rápidamente el ambiente se humedece, se moja, y sin darme cuenta, se inunda. El agua cae del enfadado firmamento en cantidades abismales, litros y litros atestan el suelo, subiendo el nivel de la misma, cubriendo el piso, los pastos, la galería.
Me envuelve hasta el pecho en cuestión de segundos y comienzo a inquietarme al percibir que el agua no cesa, y pierdo de vista la mesa, las sillas, al mismo tiempo que comienzo a flotar en el torrentoso río que se ha formado en mi jardín.
Acaricio las rojizas tejas que recubren el techo de mi casa y observo que el agua sumerge todo hasta el horizonte, limite de mi mundana visión.
El verano parece haber desaparecido entre tanto líquido, y mi cuerpo comienza a temblar a medida que su temperatura desciende hasta la del agua que lo rodea, que lo moja, que lo cubre. La misma sigue avanzando y pierdo de vista cualquier techo, hasta las copas de los árboles desaparecen ante semejante tempestad.
Harto de los reclamos de la gente, la fuerza natural que controla el destino y comunmente llamamos dios satisface los reclamos de humedad y frío, y divertido observa la desesperación de las personas que minutos antes lo maldecían por semejante ola de calor.
Se levanta ante mis ojos un océano, un mar que deja atrás el suelo que conocíamos y las cosas tal y como las veíamos, una masa de agua natural, una respuesta a los rezos que tontamente realicé.
De repente el cielo se cubre de un intenso tono violáceo y suenan poderosos relámpagos que traen la esperada tormenta.
El temporal suena contra el suelo, y rápidamente el ambiente se humedece, se moja, y sin darme cuenta, se inunda. El agua cae del enfadado firmamento en cantidades abismales, litros y litros atestan el suelo, subiendo el nivel de la misma, cubriendo el piso, los pastos, la galería.
Me envuelve hasta el pecho en cuestión de segundos y comienzo a inquietarme al percibir que el agua no cesa, y pierdo de vista la mesa, las sillas, al mismo tiempo que comienzo a flotar en el torrentoso río que se ha formado en mi jardín.
Acaricio las rojizas tejas que recubren el techo de mi casa y observo que el agua sumerge todo hasta el horizonte, limite de mi mundana visión.
El verano parece haber desaparecido entre tanto líquido, y mi cuerpo comienza a temblar a medida que su temperatura desciende hasta la del agua que lo rodea, que lo moja, que lo cubre. La misma sigue avanzando y pierdo de vista cualquier techo, hasta las copas de los árboles desaparecen ante semejante tempestad.
Harto de los reclamos de la gente, la fuerza natural que controla el destino y comunmente llamamos dios satisface los reclamos de humedad y frío, y divertido observa la desesperación de las personas que minutos antes lo maldecían por semejante ola de calor.
Se levanta ante mis ojos un océano, un mar que deja atrás el suelo que conocíamos y las cosas tal y como las veíamos, una masa de agua natural, una respuesta a los rezos que tontamente realicé.
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