Aparece en escena como si se tratase de alguno de sus programas o películas favoritos, cantando en lenguas ocultas, regalando una sonrisa y abriendo sus brazos como si quisiera donarte un abrazo.
Su inocencia absoluta se nota en cada gesto, parte y faceta, abriendo al publico una pureza en esencia que tardara años en mancharse.
Se sienta, hasta la comida es una excusa para jugar, disfrutando lo cotidiano y casual, emana sabiduría a aquellos con mas conciencia.
Se cae, se levanta y sigue, nada lo detiene ni perturba, y alegra hasta el rincón mas oscuro con tanta risa.
Rápido, miralo, analiza como se mueve y charla con la perra, que la mira con una inteligencia cósmica a medida que sigue contándole los secretos.
Su sinceridad abruma, no tiene tiempo para engañar o persuadir, no puede.
Me ve sentado y se acerca, con ese divertido paso tambaleante, iluminando hasta sus ojos y me abraza con un sentido que difícilmente otra persona me brinde.
Dale, sostenelo, a pesar de la confianza que aparenta es frágil, sin que se lo pidas te da la mano para dar un paseo en el que vera cosas que ojos adultos no pueden enfocar y adornar.
Finalmente termina su día, cansado como si hubiese caminado mil kilómetros, hecho un bollito en su cama, repleto de osos, dibujos y juguetes, brindándonos una lección sobre la esencia de la vida, el color de la misma.
10 de agosto de 2010
5 de julio de 2010
epocas modernas
Por estos días previos y posteriores a un cumpleaños, momentos en los cuales uno no solo piensa en todo lo que le ha sucedido en los 365 días que se han escurrido, se ha instalado en esta inabarcable cabeza la simple idea del paso del tiempo, de lo que realmente han significado estos últimos meses en mi vida y por sobretodo, los cambios esenciales que han transcurrido desde que reviso, allá atrás, al cumpleaños del año que se despide.
Me he dado cuenta que la adolescencia traía una simple felicidad, compleja pero risueña que adelgazaba la mente al permitirle no preocuparse.
Analizo mi estado actual, y el pasado. Los comparo, los peso, los toco.
Con el pasar de los calendarios me vuelvo más frágil.
Ahora realmente siento las cosas y cuando la gente que me importa hace algo que no me sienta bien la herida es mas profunda, y tarda mas en sanar, y muy pocas veces cicatriza por completo.
Desde que finalizo la etapa escolar y todos nos despedimos en aquella emotiva ceremonia de diplomas, las palabras de “que esto no se corte acá” y “va a seguir todo igual” parecen haber sido voladas el viento, o sencillamente el tiempo las ha borrado por completo de la memoria colectiva.
Se afirma que las amistades no eran lo que aparentaban sino que en su esencia eran temporales, convenientes y frívolas, a pesar de que no las veía así.
Los verdaderos amigos ahora se cuentan con los dedos de una cansina mano, y con suerte, tal vez con las dos, y esto realmente decepciona.
Las semanas ya no se tratan de planear los viernes y sábados, y a que fiestas ir, o con quien uno debe ser visto, sino que están cargadas de tareas, responsabilidades y aterradora libertad.
Las decisiones que tomo ya no son minúsculas y remediables, sino que se han transformado en juicios trascendentales que definen una o muchísimas cosas, y nuestro estado pendula en ellas, en vez de las del resto.
El rebaño ya se disipo y no puedo esconderme mas entre la multitud cuando la cabeza requiere descanso o me mande una cagada que no conviene revelar.
Aparecen necesidades, desconocidas en épocas ya lejanas, que urgen por satisfacerse, y realmente requisito desahogarme de vez en cuando, tener a alguien sobre quien apoyarme, ser escuchado cuando la garganta explota y encontrar un espacio tranquilo y pacifico; mientras que antes simplemente buscaba estar bien con la gente que me rodeaba, pues mi conformidad se reflejaba en ello, ahora busco estar bien yo y cuesta mas divertirse y divertir al resto.
De la mano del reloj viene cierta sabiduría que se refleja en cambios, en dictámenes, en uno y su mundo.
Al ver como las cosas se “desmoronan”, como las amistades no eran amistades, encontrarte desdichado en la facultad a la que vas y notar que el contenido de la carrera que elegiste estudiar no tiene nada que ver con lo que vos pensabas, llegar cansado a tu casa y verte desganado e insatisfecho, y cuando realmente te pones a recordar como antes al visualizarte en 10 años tenias todo resuelto y ahora hay un gran espacio en blanco que desespera por llenar, y las preocupaciones aparecen con la simple y cotidiana pregunta que: “que pasa si hago esto?”, al sentir todo esto que en mi adolescente cuerpo no sentía, se empiezan a disfrutar mas las cosas sencillas, simples, que antes estaban y ahora escasean, y cuando se llevan a cabo le agrandan a uno el corazón.
Siento mas los cafecitos con un amigo, las caricias, los paseos con caras conocidas, los mensajitos cariñosos, ver que la persona al lado mío disfruta mi compañía, las películas de los sábados a la noche en mi cuarto rodeado de gente que quiero o simplemente levantarme de buen humor, optimista, abrir mi atrancada y oscura ventana y convencerme de que este va a ser un buen día.
No voy a negarlo, por momentos extraño mi antiguo yo, despreocupado, arrogante e inconcientemente feliz, pero al ser mas grande veo las cosas de manera diferentes, absorbo mi alrededor y siento, sintiendo, el imperioso deseo de ser existencialmente feliz.
Me he dado cuenta que la adolescencia traía una simple felicidad, compleja pero risueña que adelgazaba la mente al permitirle no preocuparse.
Analizo mi estado actual, y el pasado. Los comparo, los peso, los toco.
Con el pasar de los calendarios me vuelvo más frágil.
Ahora realmente siento las cosas y cuando la gente que me importa hace algo que no me sienta bien la herida es mas profunda, y tarda mas en sanar, y muy pocas veces cicatriza por completo.
Desde que finalizo la etapa escolar y todos nos despedimos en aquella emotiva ceremonia de diplomas, las palabras de “que esto no se corte acá” y “va a seguir todo igual” parecen haber sido voladas el viento, o sencillamente el tiempo las ha borrado por completo de la memoria colectiva.
Se afirma que las amistades no eran lo que aparentaban sino que en su esencia eran temporales, convenientes y frívolas, a pesar de que no las veía así.
Los verdaderos amigos ahora se cuentan con los dedos de una cansina mano, y con suerte, tal vez con las dos, y esto realmente decepciona.
Las semanas ya no se tratan de planear los viernes y sábados, y a que fiestas ir, o con quien uno debe ser visto, sino que están cargadas de tareas, responsabilidades y aterradora libertad.
Las decisiones que tomo ya no son minúsculas y remediables, sino que se han transformado en juicios trascendentales que definen una o muchísimas cosas, y nuestro estado pendula en ellas, en vez de las del resto.
El rebaño ya se disipo y no puedo esconderme mas entre la multitud cuando la cabeza requiere descanso o me mande una cagada que no conviene revelar.
Aparecen necesidades, desconocidas en épocas ya lejanas, que urgen por satisfacerse, y realmente requisito desahogarme de vez en cuando, tener a alguien sobre quien apoyarme, ser escuchado cuando la garganta explota y encontrar un espacio tranquilo y pacifico; mientras que antes simplemente buscaba estar bien con la gente que me rodeaba, pues mi conformidad se reflejaba en ello, ahora busco estar bien yo y cuesta mas divertirse y divertir al resto.
De la mano del reloj viene cierta sabiduría que se refleja en cambios, en dictámenes, en uno y su mundo.
Al ver como las cosas se “desmoronan”, como las amistades no eran amistades, encontrarte desdichado en la facultad a la que vas y notar que el contenido de la carrera que elegiste estudiar no tiene nada que ver con lo que vos pensabas, llegar cansado a tu casa y verte desganado e insatisfecho, y cuando realmente te pones a recordar como antes al visualizarte en 10 años tenias todo resuelto y ahora hay un gran espacio en blanco que desespera por llenar, y las preocupaciones aparecen con la simple y cotidiana pregunta que: “que pasa si hago esto?”, al sentir todo esto que en mi adolescente cuerpo no sentía, se empiezan a disfrutar mas las cosas sencillas, simples, que antes estaban y ahora escasean, y cuando se llevan a cabo le agrandan a uno el corazón.
Siento mas los cafecitos con un amigo, las caricias, los paseos con caras conocidas, los mensajitos cariñosos, ver que la persona al lado mío disfruta mi compañía, las películas de los sábados a la noche en mi cuarto rodeado de gente que quiero o simplemente levantarme de buen humor, optimista, abrir mi atrancada y oscura ventana y convencerme de que este va a ser un buen día.
No voy a negarlo, por momentos extraño mi antiguo yo, despreocupado, arrogante e inconcientemente feliz, pero al ser mas grande veo las cosas de manera diferentes, absorbo mi alrededor y siento, sintiendo, el imperioso deseo de ser existencialmente feliz.
20 de junio de 2010
26 de mayo de 2010
inconciente adolescente
siento que esa inconciente felicidad, esa inmadura alegria que abundaba en mi vida se acabo.
Los cambios de rubro, horario, relaciones, estilos y vida han demolido los pilares que construia para soportar el equilibrio buscado y tan deseado.
Solo quedan las ruinas de aquellas ideas, escombros de las columnas que mi inconciente adolescente no supo soldar...
Los cambios de rubro, horario, relaciones, estilos y vida han demolido los pilares que construia para soportar el equilibrio buscado y tan deseado.
Solo quedan las ruinas de aquellas ideas, escombros de las columnas que mi inconciente adolescente no supo soldar...
16 de abril de 2010
tiempo
El tiempo se escurre en mi vida, pasa sin ser percibido, se esfuma, desaparece en el caos del día, se lo roban.
Los relojes se mueven, marcan su pulso en silencio y se llevan las horas que tengo, mis minutos, mis momentos.
Los cuerpos transitan, los colores cambian, la vida rota, y sin darse cuenta, pasa.
La conciencia habita despreocupada, hace y deshace a su gusto, sin detenerse a pensar en el tiempo, ese determinante aspecto que no se puede modificar, ese controlador absoluto que con sus reglas marca los comienzos e, inevitablemente, los finales.
El tiempo no frena, sigue, sin nunca pensar, en cuanto daña.
Los relojes se mueven, marcan su pulso en silencio y se llevan las horas que tengo, mis minutos, mis momentos.
Los cuerpos transitan, los colores cambian, la vida rota, y sin darse cuenta, pasa.
La conciencia habita despreocupada, hace y deshace a su gusto, sin detenerse a pensar en el tiempo, ese determinante aspecto que no se puede modificar, ese controlador absoluto que con sus reglas marca los comienzos e, inevitablemente, los finales.
El tiempo no frena, sigue, sin nunca pensar, en cuanto daña.
15 de abril de 2010
1 de marzo de 2010
espacio
la verdad me siento raro
acabo de terminar de desarmar absolutamente TODO en mi cuarto y de sacarlo del mismo. repisa, fotos, tv, espejos, cuadros, biblioteca, cama, todo.
mañana empiezo a pintarlo y a cambiar algunas cosas del mismo, y para hacer eso tuve que poner todo lo que habitaba el mismo en el living. y a medida que lo hacia, me fui encontrando con fotos, papelitos y cartas que me has dado o hecho, y cuando veia alguna de estas 3 cosas, las ponia en una de las esquinas de mi cuarto, que rapidamente se fue llenando; y recien, al terminar de vaciarlo completamente, me sente en el medio del mismo, vi las paredes vacias, los pisos amplios, y me encontre solo, con todas esas cosas que alguna vez me diste e hiciste, y me senti vacio.
me senti como mi cuarto.
senti como si antes hubiese sido un espacio lleno de cosas, de muebles, sentimientos, espejos, secretos, acciones, y de repente me hubiesen vaciado, hasta quedarme en blanco, siendo lo que es en este momento mi cuarto, lo que soy yo: un espacio que espera ser llenado.
y a pesar de que necesitaba este cambio, y que yo lo busque, ahora que veo mi cuarto vacio, y me conecto con el, y siento como el, me arrepiento.
habre hecho mal?
en mi pecho se siente el mismo eco que estas paredes reciben cuando digo alguna palabra para no sentirme tan solo, encerrado en mi mismo, en estos cuatro muros que recubren mi esencia.
todavia no entiendo que paso; como se acabaron las ganas de buscar una solucion; como la resignacion fue absoluta.
el silencio es abrumador, y solo lo corta mi mente, que al seguir viendo tus palabras, tus dibujitos, las fotos, piensa, llora y extraña, todo ese tiempo en el que el espacio entre nosotros era nulo, en el que mi cuarto tenia color, en el que mi centro estaba lleno.
acabo de terminar de desarmar absolutamente TODO en mi cuarto y de sacarlo del mismo. repisa, fotos, tv, espejos, cuadros, biblioteca, cama, todo.
mañana empiezo a pintarlo y a cambiar algunas cosas del mismo, y para hacer eso tuve que poner todo lo que habitaba el mismo en el living. y a medida que lo hacia, me fui encontrando con fotos, papelitos y cartas que me has dado o hecho, y cuando veia alguna de estas 3 cosas, las ponia en una de las esquinas de mi cuarto, que rapidamente se fue llenando; y recien, al terminar de vaciarlo completamente, me sente en el medio del mismo, vi las paredes vacias, los pisos amplios, y me encontre solo, con todas esas cosas que alguna vez me diste e hiciste, y me senti vacio.
me senti como mi cuarto.
senti como si antes hubiese sido un espacio lleno de cosas, de muebles, sentimientos, espejos, secretos, acciones, y de repente me hubiesen vaciado, hasta quedarme en blanco, siendo lo que es en este momento mi cuarto, lo que soy yo: un espacio que espera ser llenado.
y a pesar de que necesitaba este cambio, y que yo lo busque, ahora que veo mi cuarto vacio, y me conecto con el, y siento como el, me arrepiento.
habre hecho mal?
en mi pecho se siente el mismo eco que estas paredes reciben cuando digo alguna palabra para no sentirme tan solo, encerrado en mi mismo, en estos cuatro muros que recubren mi esencia.
todavia no entiendo que paso; como se acabaron las ganas de buscar una solucion; como la resignacion fue absoluta.
el silencio es abrumador, y solo lo corta mi mente, que al seguir viendo tus palabras, tus dibujitos, las fotos, piensa, llora y extraña, todo ese tiempo en el que el espacio entre nosotros era nulo, en el que mi cuarto tenia color, en el que mi centro estaba lleno.
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